Dieta crudívora

La alimentación crudívora es una nueva corriente dietética que intenta compensar el ritmo de vida estresante que llevamos hoy en día. Como sabes, es conveniente que la dieta se componga mayoritariamente de alimentos vegetales con poco procesamiento y la cocina crudívora cumple esta premisa.

Los variados alimentos para dieta crudivora se componen mayoritariamente de verduras y frutas, además de otros alimentos vegetales. También existen otros alimentos de forma más minoritaria, como por ejemplo el pescado.

Comenzar con la alimentación crudívora

Es importante seguir bien las pautas y respetar los tiempos antes de lanzarse a hacer cualquier dieta y cambiar sensiblemente nuestra alimentación. Nuestro organismo está acostumbrado a trabajar de una determinada forma y no podemos cambiarle el sistema de golpe, pues podemos sufrir consecuencias en nuestro estado de salud.

Lo mejor que puedes hacer para unirte a una corriente de alimentación nueva es informarte lo máximo posible y, sobre todo, contactar con un profesional de la alimentación. No te recomiendo en absoluto que cambies tu estilo de vida sin supervisión de un experto, ya que conlleva riesgos para tu salud.

Ideas para consumir alimentos crudos

Una vez tengas claro que quieres unirte a esta corriente alimenticia puede ser que te encuentres con alguna falta de ideas en lo que respecta a qué se puede y qué no se puede comer. Aquí te presento algunas ideas de alimentos aptos para una dieta crudívora. Por cierto, recuerda que este tipo de alimentación es totalmente compatible con el veganismo. Puedes encontrar más información buscando acerca de dietas crudiveganas.

Si quieres tomar algunas sugerencias para iniciarte en este estilo de dieta, puedes utilizar estas ideas que te ofrezco:

  • Marinados y encurtidos naturales: son perfectamente aptos para el método. Al no estar cocinados, si no tratados con vinagres y otros elementos naturales, cumplen los requisitos para convertirse en alimentos aptos para esta dieta.
  • Algunos alimentos suaves cocinados: Es aconsejable no hacer el cambio de alimentación bruscamente para permitir que el cuerpo se vaya acostumbrando poco a poco. Con lo que en el inicio de la transición está permitido consumir algunos elementos cocinados de manera suave: a la plancha o al vapor, o, incluso, cocidos.
  • Huir de los consumibles envasados: Aunque en la etiqueta aparezcan como productos saludables y no cocinados, normalmente les añaden elementos como conservantes y algunos químicos para manenter la textura. Es mejor evitarlos.

Estos son, a grandes rasgos, los consejos más básicos que puedes adoptar, pero recuerda que es imprescindible ponerse en manos de un profesional antes de acometer un cambio tan importante.

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